Free Web Counter

Warning: Call-time pass-by-reference has been deprecated - argument passed by value; If you would like to pass it by reference, modify the declaration of [runtime function name](). If you would like to enable call-time pass-by-reference, you can set allow_call_time_pass_reference to true in your INI file. However, future versions may not support this any longer. in /hermes/bosweb/web102/b1022/d5.terranov/public_html/cms/mambots/content/podcast.php on line 24

Warning: Call-time pass-by-reference has been deprecated - argument passed by value; If you would like to pass it by reference, modify the declaration of [runtime function name](). If you would like to enable call-time pass-by-reference, you can set allow_call_time_pass_reference to true in your INI file. However, future versions may not support this any longer. in /hermes/bosweb/web102/b1022/d5.terranov/public_html/cms/mambots/content/podcast.php on line 26
"Aquí estamos y no nos vamos", entrevista a Martín Espada en El Nuevo Día PDF Imprimir E-Mail
escrito por Carmen Dolores Hernández, El Nuevo Día   
Digg!
ImageEl poeta puertorriqueño nacido en los Estados Unidos, Martín Espada, estuvo recientemente en la Isla para presentar su libro ‘La tumba de Buenaventura Roig’. LaREVISTA le hizo una entrevista en la que Espada habló de su trasfondo familiar, de su poesía, de su abogacía y de su relación con la tradición literaria puertorriqueña.

Naciste y te criaste en Brooklyn. ¿Son puertorriqueños tus padres?

Mi padre, Frank Espada, nació en Utuado en 1930. En los años 60 era un líder de la comunidad puertorriqueña en Nueva York. Participaba en el movimiento de los derechos civiles, algo que empezó para él cuando tenía 19 años y estaba en la Fuerza Aérea en San Antonio, Texas. En diciembre de 1949 tomó una guagua por el Sur para llegar a Nueva York; quería pasar las Navidades con su familia. Cuando la guagua paró en Mississippi lo arrestaron por no ir en la parte de atrás, donde iban los negros. Estuvo una semana en la cárcel. Decidió entonces luchar en contra de la injusticia el resto de su vida. Ese fue el primer paso para adquirir una conciencia política. Nací en 1957 y crecí en una familia política, en un ambiente de resistencia.

Y tu madre, ¿es también puertorriqueña?

Mi madre es judía, de apellido Levin, nacida y criada en Nueva York, pero es complicado porque ella se hizo Testigo de Jehová. Además, la echaron de la familia por casarse con un puertorriqueño de tez oscura. No tengo mucho contacto con ese lado de la familia. Mi padre era la figura dominante de la casa. Su familia nos aceptó, nos abrazó.

Vivimos en East New York, una sección de Brooklyn con una reputación feroz. Había sido un enclave totalmente judío, comunista y también el cuartel general de Murder Inc. Al final de la década de los 60 era un barrio afroamericano y puertorriqueño.

¿Cómo ves el impacto de la presencia cultural latina hoy en los EE.UU.?

Nuestra posición es: “aquí estamos y no nos vamos”. Hay nuevos movimientos de derechos civiles entre los inmigrantes latinos, pero nadie le pide la opinión a los puertorriqueños. Somos invisibles de nuevo o todavía. Nuestra historia está escondida, olvidada: eso es una obsesión para mí. El poeta tiene que ser historiador; tenemos que decir algo contra la historia oficial; tenemos que recordar. Para recordar necesitamos hacer un récord. El poema es un récord. Hace años fuimos juntos a Utuado, mi padre y yo, buscando la tumba de Buenaventura Roig, su abuelo. No encontramos la tumba, pero encontramos otra cosa: el poema.

Hablas de récord, de documento, de evidencia. ¿Cómo intersectan tu poesía y tu profesión de abogado?

Me gradué en 1985 de leyes. Fui abogado en un programa llamado “Su clínica legal”, en Chelsea, a las afueras de Boston, la ciudad más pobre de Massachusetts, donde defendía del desahucio a inmigrantes latinos, muchos de Centroamérica. La ley no existe para los inmigrantes. Me interesa el acto de abogacía no sólo como abogado sino como poeta. Es parte de una tradición literaria. En el siglo XIX tenemos a Walt Whitman en inglés. En el ‘Canto a mí mismo’ escribe: “Through me many long dumb voices”. Es una visión de los que no tienen voz: esclavos, prisioneros, prostitutas, clase trabajadora. Y en el Canto XII de ‘Alturas de Macchu Picchu’, de Pablo Neruda, él les habla a campesinos y obreros muertos: “Vengo a hablar por vuestra boca muerta”, dice. Yo soy parte de esa tradición. La abogacía es la poesía dando voz a la gente que no tiene la oportunidad de hablar. La poesía debe mostrar la cara humana de la historia y la política: es un principio poético importante para mí. No basta con tener ideas abstractas sobre la historia y la política en el poema. Necesitamos lo más concreto: los ojos, los labios, la voz.

¿Es ‘La tumba de Buenaventura Roig’ el primer libro que publicas aquí?

Sí. He publicado libros en Estados Unidos, Inglaterra, Alemania, Chile y saldrá uno en Estambul, en turco. Allí soy el poeta puertorriqueño; también en Irlanda. En Inglaterra una editorial del norte, Smoke Stack Books, publicó ‘Crucifixion in the Plaza de Armas’, una colección de poemas sobre Puerto Rico. En Inglaterra e Irlanda entienden el concepto del colonialismo, pero cuando hablo de eso en EEUU, no lo entienden. Existe la ilusión de que los Estados Unidos no es y nunca ha sido una potencia imperial.

No usas mucho el “code-switching”. Como dice el crítico César Salgado en la introducción a ‘Buenaventura Roig’, escribes en inglés o en español.

De vez en cuando uso el “code-switching”, como en el poema Alabanza en que ésa es la palabra clave y está en español. En mi poesía cada palabra tiene que justificar su presencia, incluyendo el español. A veces escribo en inglés con español. El español es la llave que abre la caja del poema. Pero me gusta investigar las palabras que viven entre los dos idiomas, como en el poema ‘Borofel’, que es la manera en que los latinos pronuncian “Board of Health”.

En cierto sentido, eres un embajador de la poesía puertorriqueña.

Es la influencia de mi padre: él siempre hablaba de construir puentes entre comunidades. Quiero formar puentes con la comunidad afroamericana en Brooklyn, con la comunidad chicana al otro lado del país. Yo creo en las posibilidades de formar puentes entre las comunidades puertorriqueñas de los EEUU y Puerto Rico y por eso escribo de la historia de la Isla, de Clemente Soto Vélez. No es imposible.

¿Cómo te relacionas con la tradición literaria puertorriqueña?

En ‘Buenaventura Roig’ hay un largo poema honrando la memoria de Clemente Soto Vélez. Quería hacer la historia de su vida y de sus tiempos: el público de los EEUU no tiene contexto para la experiencia puertorriqueña, sólo ‘West Side Story’ y yo no soy María. El poeta puertorriqueño tiene que ser historiador, periodista, maestro, organizador y todo lo demás. Me siento muy próximo también de Julia de Burgos, de Jack Agüeros: él es parte de nuestra herencia. Fue una inspiración para mi escritura, un segundo padre, lo conocí cuando yo tenía diez años. Y hay gente nueva como Aracelis Grimay, mitad puertorriqueña, mitad africana (de Eritrea).

Por otra parte, estoy ahora aquí. Ese es un primer paso. Tengo cincuenta años y aquí estoy, no me voy.




Agregar
Reddit!Del.icio.us!Google!Facebook!Technorati!StumbleUpon!Furl!Yahoo!Free social bookmarking plugins and extensions for Joomla! websites! title=
 
Siguiente >

Video Promocional de Corsario

Encuentran testamento de Cofresí

En marzo de 1825, Roberto Cofresí, de 33 años de edad, fue atrapado mediante un ardid perfilado por la Corona española y el gobierno estadounidense en su esfuerzo por erradicar…     Leer más